La intensa y la estoica

Ventaja de la voluntad afirmativa:
estoy prohibida de hablar sobre lo que me carga
y obligada a hablar de lo que amo.

Amo el misterio.

Adoro el buen gusto
y por bueno quiero decir,
obviamente,
uno que armonice con el mío.

Viene mi hermana
me ve entre bolsas de té,
sobras de lentejas,
ojos hinchados de cansancio.

Yo no sabía que venía, me pilló por sorpresa
(como cuando nació, a la siga mía)
y trae cigarros.

“Yo podría hacerme la linda
y escribirle hueás bonitas”,
me dice sobre alguien que le gusta,
“pero qué paja”.

Quién es una

1

Ocurrió durante el pitch para un concurso, con los winners. Tuve que explicar, en palabras simples, este sentimiento pensamiento. Fracasé con escándalo. Lo pasé mal, un rato. ¿Acaso tu cabeza no funciona, también, como un mapa conceptual?, quise decir. No lo dije porque corría el gran riesgo de que me respondieran algo tipo: “La hueá Black Mirror”, y entonces para qué. En cambio, en mi mente tiré una flecha a un lugar feliz y lo superé. En el mundo real tiré otra idea y quedó sepultada, menos mal, entre otras ideas. La gracia del hipertexto es llegar muy lejos, tan solo saltando entre enlaces. La gracia del hipervínculo es que necesita a más de Una para funcionar.

2

Tres días atrás, terminaba yo el borrador de una presentación para una empresa que, para estos efectos, permanecerá anónima. El plazo final de la entrega estaba fijado a las 17:30, pero a las 16:46 me desesperé. En la pauta que envió RR.HH. para el contenido de las diapositivas había mucho humo —transformación digital, industria inteligente, “Los robots nunca reemplazarán a los humanos porque nosotros tenemos PASIÓN”, etc. y algunos apuntes sobre la web 4.0. No he escuchado esto, pensé, debe ser más humo. Y no. Es real. Es el nombre la dominación mundial de la internet de las cosas. Antes me reía de todo eso. Del concepto y sus usuarios. De la gente que te dice, con una sonrisa boba, que puede bajar la temperatura de su refrigerador desde el celular. Después me compré un parlante que se conecta al PC vía Bluetooth y que dice “FUNCIÓN BLUETOOTH” al encenderse, con voz de mujer y acento español: funˈθjon bluˈtut. Es real. La web ubicua es el eufemismo para esta internet sapa que aman y odian las y los ansiosos, y en la presentación debía tirarle flores: El GPS puede encontrarme en todas partes, ¡Wow!; Los millennials y centennials están enamorados de sus teléfonos, por lo tanto nosotros —porque, al parecer, la audiencia es de la tercera edad— debemos seguirles la corriente ¡Grandioso!; El desafío del mañana es volverse smart. Cuando envié el correo, me fumé un pito con el artista. La peor de las treguas, porque me bajó el azúcar. Tuve que acostarme un rato. Me levanté, temblando, y le saqué dos cucharadas de helado a la artista-artesana para recuperar mi espíritu. Estoy segura de que este evento, que no me ocurría hace años, no fue totalmente culpa de la marihuana.

3

Vimos tele después del temblor. En el Festival del Huaso de Olmué aún existe y lo anima Karen Doggenweiler, que aún existe cantaba una banda que se llama Movimiento Original. Imaginé que, de ser de esa onda, de ir a carretear al Jamming ¿Aún existe? y no estar en plena war on drugs, le dedicaría canciones a la lucha contra el Big Data, o el nuevo Babylon. Ahí, su dancehall. Dejé de imaginar dos segundos más tarde. Es una pésima idea. Los parientes del otro, en WhatsApp, discutían sobre el nombre y la intensidad del sismo. En Twitter, los memes estaban fomes y crueles.

4

Si yo fuese Tim Berners-Lee, no podría seguir viviendo con el peso y la culpa de crear un monstruo. Afortunadamente no es así, y Tim Berners-Lee es él mismo. El artículo The Semantic Web está lleno de esperanza. Como lo escribió el 2001, creí que su lectura del presente sería más oscura, pero se ve que quiere tirar para arriba y salvar al mundo. Inventó una red social “Sin anuncios. Sin spyware. Sin tonterías” que se llama MeWe, a la que ya llegaron trolls y neo-nazis. Con mucha humildad, considero que esa sí fue una mala idea, aunque no pueda enterarme de más detalles porque la paywall no me deja. Sin embargo, todavía dice cosas bonitas:

“If you put a drop of love into Twitter it seems to decay but if you put in a drop of hatred you feel it actually propagates much more strongly. And you wonder: ‘Well is that because of the way that Twitter as a medium has been built?’”

“The genie may seem to have come out of the bottle, but the internet has surprised us many times. Things change.”

“While the problems facing the web are complex and large, I think we should see them as bugs: problems with existing code and software systems that have been created by people—and can be fixed by people.”

“You don’t have to have any coding skills. You just have to have a heart to decide enough is enough. Get out your Magic Marker and your signboard and your broomstick. And go out on the streets.”

5

Una no es nada al lado de toda esa inmensidad.

I bet your bookshelf looks similar to mine

“Construir una praxis de este tipo es un trabajo extremadamente duro que conlleva procesar, asumir y habitar el dolor”. La tristeza no es la mala. Depression is rage turned inward, dijo una psiquiatra famosa en una serie vieja. Mi psiquiatra, cuando la veo, casi nunca, nunca dice “Estás deprimida”, a saber, insistir en no juntarse con nadie ni intentar nada, en ningún momento. Las y los tristes, al contrario, sí conocemos el tiempo. Nos encontramos en y con otras personas tristes. Sabemos que pasará. O lo creemos, por lo menos. La depresión ya fue. La tristeza es rebelión.

Abuelas

Hay muchas cosas que no tenemos el poder de evocar y que sin embargo somos capaces de reconocer. Pero ese reconocimiento no siempre nos restituye el calor del pasado. Éste nos conmueve porque es pasado. Pero también por eso nos decepciona con tanta frecuencia. Lo hemos vivido como un presente rico del futuro hacia el cual se lanzaba; no queda más que un esqueleto. Es lo que hace tan vanas las peregrinaciones. Muchas veces nos es imposible encontrar la huella de nuestros pasos. El espacio se hace cargo de las traiciones del tiempo: los lugares cambian. Pero aun los que en apariencia han permanecido intactos no lo están para mí. Puedo pasearme por ciertas calles de Uzerche, de Marsella, de Ruán. Reconocería sus piedras, pero no encontraré mis proyectos, mis deseos, mis temores: no me encontraré. Y si evoco en esos lugares una escena de otros tiempos, está clavada con alfileres como una mariposa en una caja; los personajes ya no van a ninguna parte. Sus relaciones están afectadas de inercia. Y yo ya no espero más nada.

en La vejez (1970) de Simone de Beauvoir.