Mercy Street

La misericordia es la práctica de un corazón que late. Es compasión en sentido activo; no condescendencia. Dado que requiere empatía en el inicio, no puede sino ser horizontal. De lo contrario, sería otra cosa y no esto que estoy describiendo. Tampoco el sueño de Anne Sexton donde las personas no son más que coartadas y la realidad se compone de libretas repletas, ni del bote que ha de abordar, una vez que llegue la oscuridad, de la mano de su padre. No. La misericordia es un hogar numerado en una dimensión que no es física. Una calle que existe en el plano que importa, donde al sonido del timbre le sigue el abrazo permanente y el regazo que no se extingue.

Cifrada por gracia

Como vemos por experiencia en lo que toca a los hombres, y creemos por tradición en lo que toca a los dioses, cualquier ser ejerce siempre, por un requisito natural, todo el poder de que dispone.

Esa es Simone Weil citando a Tucídides a quien, más abajo, retruca: “No ejercer todo el poder de que se dispone es soportar el vacío. Ello va en contra de todas las leyes de la naturaleza: sólo la gracia lo puede conseguir. La gracia colma, pero no puede entrar más que allí donde hay un vacío para recibirla, y es ella quien hace ese vacío”.

Me acordé de cierta vez en que, durante una tocata de Playa Gótica —era joven, ponderaba escasamente con quiénes me juntaba y terminaba en tugurios como el Bar 1—, me cayó la teja: incontables vacíos ajenos no soportados por sus titulares, en mi puerta. Sonaba “Extraños visitantes” y decidí hacerle caso a esa revelación, pese a lo precario de las circunstancias, a lo escueto del mensaje. Dejé de mirar alrededor y me entregué a la canción. Nadie sabe, nadie sabrá lo que estoy pensando. No se puede entrar sin gracia.

Mapocho, 1998

Madrugada del feriado y el aire más limpio en décadas. Llovizna sería en cualquier otro lugar, salvo aquí —garuga— donde la deformación local se expresa en la velocidad y plasticidad de las palabras. No así en la eternidad de las rocas en la montaña teselada. Desde el norte, la cuenca prodiga su gentileza: no llueve desde abajo hacia arriba ni el barro es infranqueable. Este frío, tanto zarpa brusca como tierna advertencia. Una ciudad es suficiente si te puede hacer feliz con unas cuantas retamas y la crecida del río.

Excelencia y eternidad de la Sabiduría

1 ¿No clama la sabiduría,
Y da su voz la inteligencia?

 

En las alturas junto al camino,
A las encrucijadas de las veredas se para;

 

En el lugar de las puertas, a la entrada de la ciudad,
A la entrada de las puertas da voces:

 

Oh hombres, a vosotros clamo;
Dirijo mi voz a los hijos de los hombres.

 

Entended, oh simples, discreción;
Y vosotros, necios, entrad en cordura.

 

Oíd, porque hablaré cosas excelentes,
Y abriré mis labios para cosas rectas.

 

Porque mi boca hablará verdad,
Y la impiedad abominan mis labios.

 

Justas son todas las razones de mi boca;
No hay en ellas cosa perversa ni torcida.

 

Todas ellas son rectas al que entiende,
Y razonables a los que han hallado sabiduría.

 

10 Recibid mi enseñanza, y no plata;
Y ciencia antes que el oro escogido.

 

11 Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas;
Y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella.

 

12 Yo, la sabiduría, habito con la cordura,
Y hallo la ciencia de los consejos.

 

13 El temor de Jehová es aborrecer el mal;
La soberbia y la arrogancia, el mal camino,
Y la boca perversa, aborrezco.

 

14 Conmigo está el consejo y el buen juicio;
Yo soy la inteligencia; mío es el poder.

 

15 Por mí reinan los reyes,
Y los príncipes determinan justicia.

 

16 Por mí dominan los príncipes,
Y todos los gobernadores juzgan la tierra.

 

17 Yo amo a los que me aman,
Y me hallan los que temprano me buscan.

 

18 Las riquezas y la honra están conmigo;
Riquezas duraderas, y justicia.

 

19 Mejor es mi fruto que el oro, y que el oro refinado;
Y mi rédito mejor que la plata escogida.

 

20 Por vereda de justicia guiaré,
Por en medio de sendas de juicio,

 

21 Para hacer que los que me aman tengan su heredad,
Y que yo llene sus tesoros.

 

22 Jehová me poseía en el principio,
Ya de antiguo, antes de sus obras.

 

23 Eternamente tuve el principado, desde el principio,
Antes de la tierra.

 

24 Antes de los abismos fui engendrada;
Antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas.

 

25 Antes que los montes fuesen formados,
Antes de los collados, ya había sido yo engendrada;

 

26 No había aún hecho la tierra, ni los campos,
Ni el principio del polvo del mundo.

 

27 Cuando formaba los cielos, allí estaba yo;
Cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo;

 

28 Cuando afirmaba los cielos arriba,
Cuando afirmaba las fuentes del abismo;

 

29 Cuando ponía al mar su estatuto,
Para que las aguas no traspasasen su mandamiento;
Cuando establecía los fundamentos de la tierra,

 

30 Con él estaba yo ordenándolo todo,
Y era su delicia de día en día,
Teniendo solaz delante de él en todo tiempo.

 

31 Me regocijo en la parte habitable de su tierra;
Y mis delicias son con los hijos de los hombres.

 

32 Ahora, pues, hijos, oídme,
Y bienaventurados los que guardan mis caminos.

 

33 Atended el consejo, y sed sabios,
Y no lo menospreciéis.

 

34 Bienaventurado el hombre que me escucha,
Velando a mis puertas cada día,
Aguardando a los postes de mis puertas.

 

35 Porque el que me halle, hallará la vida,
Y alcanzará el favor de Jehová.

 

36 Mas el que peca contra mí, defrauda su alma;
Todos los que me aborrecen aman la muerte.

 

Lapislázuli

1. En la tarde de ayer entró el término lapislázuli a mi cabeza y de ahí no salió sino hasta ahora, en este intento por verbalizar algo que no comprendo del todo. Del latín lapis, ‘piedra’, y del árabe clásico lāzaward, proveniente a su vez del persa lağvard o lažvard, derivado del sánscrito rājāvarta, ‘rizo de rey’; gema de un característico color azul ultramar, muy apreciada en joyería desde la antigüedad. Para más información de este carácter, recomiendo Wikipedia.

2. En el mundo, los yacimientos más importantes de lapislázuli están en Chile (Ovalle) y Afganistán (Hindu Qūh).

3. Cantó Gabriela Mistral, al Valle de Chile:

Y las pardas uvas vuelve

lapislázuli, oros viejos,

tú, larga Gea chilena,

contra-Canidia*, ojos buenos,

consumada al tercer día,

prefigurada en los Cielos.

4. Abrí Google Académico y tipeé “Lapislázuli Chile Afganistan”. Llegué a un paper titulado “Ignoring the Learning Curve: The Failure of U.S. Foreign Intervention in Chile and Afghanistan”. La autora plantea que EE.UU. intentó replicar sus intervenciones en Alemania y Japón, posterior a la rendición de ambos países luego de la Segunda Guerra Mundial, en el tercer mundo. Se enfoca en estos casos particulares ya que la pretensión de crear, artificialmente, guerras en estas latitudes —para recrear  el “éxito” imperialista en las naciones del otrora Eje— condujeron inexorablemente a estados fallidos.

5. Me gustó el fraseo “ignorando la curva de aprendizaje”. Una forma cortés de apelar a la estulticia. Ajena, para el caso descrito.

6. Mis nombres son topónimos del Oriente Medio (Persia y Palestina, respectivamente), mientras que mis apellidos son, literal, un sinónimo de piedra; y uno de los miles de ejemplos de dominación colonial mediante la subyugación de las mujeres (“criollo”, le dicen).

7. Beach House tiene una canción muy bonita, llamada “Lazuli”. La escuché mucho durante el 2018, evocando a dos mujeres: a quien quise y perdí; y a quien amé, amo y amaré — Like no other you can’t be replaced.

8. Afuera llueve. Lógico: es invierno. Lazuli es, también, una banda francesa de rock progresivo, de esas de mi juventud. “Un hiver” fue alguna favorita.

 

 

9. Sin embargo, si de música y de este mineral se trata, es Yasunori Mitsuda quien tiene el último acorde.

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*Canidia es una bruja de las Sátiras de Horacio. Entre los terribles poderes que se le atribuyen, como a toda bruja, a Mistral le interesó aquel que, mediante un conjuro, podía quitarle la forma esférica a la luna.

Castillo fuerte

Conocí a Brennan en un bar. Coincidimos en Ámsterdam: ella cursaba un magíster en esa ciudad, mientras que mi paso por ahí solo puede definirse como providencial (del cuidado que Dios tiene de la creación y de sus criaturas). Gringa, la Brennan, me causó desinterés inicial por defecto. A los cinco minutos, sin embargo, empezamos una conversación sobre los salmos. Dijo “The book of Psalms is truly a spellbook!” y yo asentí con entusiasmo idiopático en forma, mas divino en fondo. La Biblia, nuestro lenguaje.

En los días difíciles siempre pienso en el salmo 46 y en Martín Lutero componiendo el himno* que, según alguien, es la Marsellesa del mundo protestante; en el salmo 37, versículos 8 y 9, por culpa de y gracias a Sylvia Plath; y en el salmo 91 que se muestra en el velador de mi mamá, abierto y en reposo, desde siempre. Honro la noble tradición de las, les y los atribulades de la tierra de acudir a la poesía hebrea, buscando cobijo —a la sombra del omnipotente— en el mejor grimorio de todos.

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* Tiene un verso bacán en su traducción al castellano: Con furia y con afán / acósanos, Satán – que bien podría ser “Ven, po’. Te damos cara”.

Todo lo bueno

El juego oprime y libera, el juego arrebata, electriza, hechiza. Está lleno de las dos cualidades más nobles que el hombre puede encontrar en las cosas y expresarlas: ritmo y armonía

—“Homo Ludens”, Johan Huizinga

 

 

Amo los JJ.OO. y casi muero de (no, exagero), digo, sentí mucha tristeza cuando aplazaron la versión de este año en Japón para el próximo porque COVID-19, que además me quitó mi cumpleaños. Tengo 28 todavía.

Uno de los grandes momentos de la obertura de la edición del 2012, junto con el desfile de la delegación chilena con “West End Girls” de fondo (inmerecido, por cierto), el reconocimiento a esa bacanidad de la seguridad social que es el NHS, las spice girls y las modelos noventeras vestidas por Alexander McQueen, fue el remix de Kate Bush que musicalizó este homenaje a la proeza poshumana posible gracias al deporte (y a la teoría nómade, pero eso es más largo).

Visto un polerón Puma y unas mancuernas me esperan en el dormitorio. Soy una convertida y ahora veo todo lo bueno en lo que ya era bueno. En una línea de tiempo alternativa le estoy escribiendo una sentida carta de disculpas a mi profesora de educación física de la media por todos los cuatros, todas las rabias. En esta línea, no obstante, no soy esa persona, sino quien le pondría RUTH a una eventual hija solo para fanfarronear con que, además del personaje bíblico, es el acrónimo de Running Up That Hill.

Magia infrarrealista

Publiqué un fanzine.

Está editado punkymente, no en esta franja.

Me agregaron much_s mexican_s a Instagram.

En él traduje mi poema favorito de Sylvia Plath:

 

Durante la noche. Muy blancos, discretos, muy quietos
nuestros dedos, nuestras narices se afirman del suelo. Adquieren el aire.
Nadie nos ve, nadie nos detiene, nadie nos traiciona; pequeños granos se hacen del espacio.
Pequeños puños insisten en agitar las agujas, la cama compuesta de hojas,
incluso el pavimento. Nuestros martillos, nuestros cuernos sordos, ciegos
perfectamente mudos ensanchan las grietas, abren camino entre agujeros. Nosotros
nos alimentamos de agua, de migas de sombra, anodinos, pidiendo
muy poco o nada. ¡Tantos somos! ¡Tantos somos!
Somos repisas, somos mesas. Somos dóciles, somos comestibles.
A empujones y palazos, a pesar de nosotros, nuestra especie se multiplica.
Para cuando llegue la mañana, heredaremos la tierra.
Nuestro pie está en la puerta.

 

Se puede leer aquí.