La chica con sed de venganza sacia la misma con té verde. No puede ser de otra forma. Enrola y luego fuma; Se amarra los cordones demasiadas veces, al punto de despertar dudas sobre su motricidad fina; se hace un té y se lo sirve, sea frío o no. Unos pasos, una receta para que se vaya lo que sea. Tener esta prudencia transversal hace de cada acto un hito. En todo. Corte en el tiempo ora para quemar un dolor ora para crear un talismán, lo que la fe le diga; o cuánta, y así. No quiere ser de otra forma, pues le funciona. Siempre MÁS piola.