“En mis ojos no más está el irse”
Vuelve el nuevo mes,
que nuevo no es; es un regreso
de una larga vuelta,
pero no al mismo punto de partida
—no es una recta, tampoco un círculo.
El nuevo mes —que vuelve [recordar]—
desborda a Babilonia
y sus sexagésimos.
Es más grande y más antiguo que las direcciones
y los puntos de referencia a los que echamos mano
para entendernos [A veces. Hacemos pues como que,
sin embargo, en raras ocasiones
resulta del todo – Atesoremos, entonces,
las veces, las vueltas cuando sí resulte,
feliz].
Deixis, pragmática y gramática:
cualquier cosita.
Hubo un tiempo que es el que será.
Así lo determina quien mueve al sol a este y
a todos los retornos,
como cada subida de la mañana,
como cada uno de sus nacimientos.
Quiero
medir y medirme conforme su voluntad:
clepsidra, vasija de barro
para
estos [casi] veintisiete gō
de flujo viscoso
en furibunda corriente
por los cauces que atraviesan
aquí dentro,
cuya órbita colige
la residencia de mi alma.
